Jan 14, 2010 - Todos    Comments Off on Platón, discípulo de Sócrates

Platón, discípulo de Sócrates

El más dotado de los discípulos de Sócrates fue Platón (a.c. 428-a.c. 348), cuyo nombre verdadero era Arístocles. El vocablo Platón significa en griego, “ancho”, y se le dio este apodo a causa de su frente amplia, quizá también a sus anchos hombros, que lo hicieron triunfador en atletismo. El joven atleta era de familia distinguida, emparentado por la línea materna con Solón, un gran legislador, y por la paterna con el primer rey de Atenas. Comenzó dedicándose a hacer poesías y escribió cierto número de tragedias; pero el día en que conoció a Sócrates cambió por completo el derrotero de su vida. Quemó sus tragedias y se dedicó al estudio de la filosofía. Durante ocho años estudió las enseñanzas de Sócrates y abandonó a Atenas, disgustado y adolorido, cuando su Maestro tuvo que morir. Viajó doce años de población en población, visitando a los sabios que podían instruirlo más, dondequiera que los encontraba.

platon.jpgVolvió a Atenas cuando tenía cuarenta año, compró un hermoso olivar cercano a la ciudad y fundo una escuela a la cual llamó “Academia”. Su propósito era preparar a los jóvenes para ser buenos gobernantes, ya que creía que el Mundo no estaría nunca bien gobernado mientras los reyes no fueran filósofos ni los filósofos reyes. Seleccionaba cuidadosamente a sus discípulos para admitir sólo a los excepcionalmente dotados. Durante diez años les enseñaba matemáticas, cimiento de su educación; pero sus enseñanzas fueron mucho más amplias según se sabe por los “Diálogos” que escribió. Al igual que su Maestro Sócrates, les enseñó el significado de sabiduría, valor, templanza y justicia, las cuatro grandes virtudes según el concepto de los griegos; les enseñó “lógica”, o arte de razonar; “retórica”, o arte de hablar; “etimología”, o arte de averiguar el origen de las palabras, y “ciencias políticas”, o arte de gobernar.

“República” fue su obra más importante. El libre describe un Estado en dónde existe la justicia perfecta; igualdad de derechos para los hombres y mujeres, educación adecuada a la vocación de cada niño, trabajo apropiado a la habilidad individual; y en el cual, además de muchas otras circunstancias, no habría esclavos…

He aquí dos sentencias de Platón dignas de recordarse: “El mal no alcanza el hombre probo” y “Es peor ser injusto que verse tratado con injusticia”. Por supuesto, Platón sabía que muchos hombres tienen penas y pierden sus bienes, y que otros son tratados injustamente por sus semejantes; pero no consideraba mal lo uno ni lo otro. Para Platón, lo único mal verdadero era pensar injusta o malignamente, o actuar con injusticia o maldad.

Fuente: Nueva Enciclopedia Temática, 9na edición, 30/09/1968, tomo 8, págs. 257-260.

Artículo previo relacionado: El sabio y feo Sócrates, ¿Cristo?

Platón, discípulo de Sócratesultima modifica: 2010-01-14T23:58:13+00:00da giuseppe_gino
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