Sep 1, 2007 - Todos    2 Comments

AQUÍ ESTOY… ¡SOY CIUDADANO!

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Estimados Amigos de ahora y siempre,

¡Bienvenidos a este espacio! Te agradezco estar aquí conmigo, en el espacio de Giuseppe Gino Di Nardo Caruso.

A continuación se ofrecerá una reseña autobiográfica de mi vida. No proporcionaré muchos datos por razones de seguridad, quienes deseen averiguar más puede solicitar mi curriculum a mi correo electrónico (ubíquelo en la página principal).

Nací un 17 de Marzo de hace muchos años, en los años setenta del siglo XX, en la Clínica Santa Cecilia que se ubicaba en la homónima urbanización de Caracas.

Como bien pueden deducir soy venezolano aún cuando no puedo (¡ni quiero!) negar mis orígenes (también soy italiano, tengo doble nacionalidad, ¿por qué callarlo como hacen otros que se avergüenzan del asunto?). Mis abuelos fueron personas muy humildes, pobres. Mis abuelos paternos vivían en un granero. Mis abuelos maternos tuvieron la oportunidad de vivir ya en una casa más formal aún cuando también eran pobres y tuvieron que emigrar. Todos ellos sufrieron los embates y consecuencias de la I y II guerra mundial, con muchas privaciones y dolores.

Mi papá emigró a Venezuela a mediados de los años cincuenta mediante una invitación del Estado venezolano para trabajar en Venezuela. Se vino con sólo una maleta a cuestas, nada más. Mi abuela paterna se quedó en Italia (murió a principios del siglo XXI, mi abuelo paterno murió joven). Tengo muchos tíos, primos y más parientes lejanos que aún viven en Italia. Mi abuelo materno junto con su hijo (quien es mi tío, obvio) también se vinieron a Venezuela bajo las mismas circunstancias. Luego de casi una década, en los años sesenta, vendría mi abuela materna junto con su hija (quien es mi mamá).

Mi papá y mi mamá se conocieron en Venezuela, se casaron en Caracas y comenzaron a ser familia. Afortunadamente ubicaron un apartamento pequeño cuyo alquiler pagaban mancomunadamente mis abuelos maternos, mi tío y mis padres, todos viviendo juntos en el mismo inmueble. Como ya les había dicho, eran gente muy pobre, asalariados, tuvieron que sufrir de muchas privaciones aún cuando tenían educación (más no instrucción).

La fuerte base educativa de mi familia permitió que, poco a poco, de forma honesta, con algo de lógica y planificación, pudieran subsistir económicamente. Sin embargo, nunca progresaron de estatus o condición económica durante los años sesenta.

Luego vine yo al Mundo. Recuerdo una infancia muy humilde pero digna. Fue una época de cambios. Gracias a las políticas inmobiliarias flexibilizadas de entonces se abarataron significativamente los costos de las viviendas en Venezuela y mi familia (nuevamente en conjunto) pudo comprar una casa modesta (mediante una hipoteca con baja inicial) en una zona capitalina que en aquel entonces era considerada como rural. Sin embargo, las condiciones económicas empeoraron porque ahora se debían pagar unas cuotas muchos más altas del anterior alquiler… Y mis abuelos maternos ya no trabajaban… Mis abuelos maternos murieron al final de la década de los setenta y, reitero, la situación económica no era la mejor.

Yo estudié mis primeros cuatro grados de primaria en un colegio de sistema bilateral, es decir, recibía clases según el esquema venezolano y más clases según el esquema italiano de enseñanza. Era muy fuerte el asunto, todo tenía doble labor. Fue algo que marcó mi vida. Bajo el sistema italiano me adelanté prácticamente dos años al sistema venezolano y me permitió tener una visión más clara sobre mi formación.

Luego cerraron ese primer colegio donde estaba estudiando por quiebra (increíble, a pesar de que estaba siempre a cupo lleno, básicamente porque le retiraron el subsidio que percibía tanto del Estado venezolano como del italiano por alguna causa que desconozco) y tuve que culminar mi primaria venezolana en otra unidad educativa interrumpiéndose mi formación bajo el esquema italiano. Proseguí el bachillerato en el mismo colegio donde culminé mi primaria siendo el primero de mi promoción aún cuando estaba desligado emocionalmente de la institución… Realmente no me sentía identificado con mi “segundo” colegio, eso sí, mantuve y mantengo muy buenas relaciones con quienes lo dirigen pero nunca soporté algunos detalles malsanos y callaba muchas cosas incorrectas que eran evidentes (debido a mi corta edad y por temor a represalias), incluso una vez fui obligado a firmar un escrito para botar a una profesora (y a la inocente le hicieron creer que eran los alumnos cuando todo fue preparado desde “arriba”, esa persona una vez me lo reprochó fugazmente en la calle y aún me da vergüenza pero todo fue una componenda preparada hábilmente por parte de sus parientes que eran propietarios del colegio, yo me enteré tiempo después de la verdad)… En fin, culminé mi bachillerato en ese colegio para cumplir un simple requisito, nada más, pero no me sentía a gusto en el mismo, eso sí, prácticamente tengo que agradecerles el hacerme vivir (viendo a terceros) una serie de situaciones incomodas que promovieron la formación critica que aún persiste en mi forma de ser. Como suele suceder, conservo muy pocos amigos de mi edad escolar pero a todos mis compañeros los recuerdo de forma muy especial.

Durante el transcurso de esos años se fue mi tío de la casa y les dejó la responsabilidad de la misma a mis padres. Y aún cuando la zona donde estaba ubicada la vivienda aumentó su status social, seguíamos siendo pobres, de hecho, el friso de la misma y los muros del frente se estaban literalmente cayendo por cada aguacero que le caía a la misma. Luego se acomodaron algunas cosas, yo viví mis propias experiencias aparte… En fin, prosigamos…

Mis padres tomaron la decisión (¿acelerada?) de gastar todos sus ahorros y me enviaron a Italia. Visto que la situación económica no mejoraba en Venezuela, tenían la intención de inmigrar al país de donde salieron. Comencé a vivir en Chieti Scalo. Ingresé a una prestigiosa universidad de Pescara estudiando Economía y Comercio. Sin embargo me regresé, siempre por cuestiones económicas (era muy joven y los gastos eran mayores a los ingresos). Mis padres no inmigraron, se quedaron finalmente en Venezuela. Madure mucho con esa experiencia y tuve la oportunidad de obtener suficientes conocimientos sobre macroeconomía, política y sociedad. Conocí a muchas compañeros de otras latitudes y aprendí que el Mundo no se limitaba a Venezuela. Y lo mejor que pude corroborar de toda esa experiencia: Todos hablaban con total libertad y convicción sobre sus ideas, ni preocuparse que un profesor o una autoridad impusiera su parecer por encima de lo que pensara otra persona… Pudiera decirse que los italianos son más cerrados que los venezolanos en el trato, particularmente las italianas mantienen un círculo muy cerrado de amigos, los profesores y (en general) quienes tienen títulos universitarios son gritones, arrogantes, pedantes y antipáticos… Pero los italianos te reconocen los méritos si los tienes, trabajan con la perfección y buscan resolver los problemas aún en su más mínimo detalle, eso sí, sin imponerles nada a nadie, todo y todos tienen absoluta LIBERTAD en sus vidas.

A mi vuelta de Europa pude entrar a estudiar ingeniería en la más prestigiosa universidad de América que se perfilaba en ese momento, la que se calificaba (y aún se califica, creo) como de la “excelencia”. Fueron años difíciles para mí. Me tomé algunas pausas (trimestres sabáticos) y luego comencé a trabajar. Cambió mi vida radicalmente, aprendí a estudiar y trabajar duro, bajo presión, siempre con gran sentido crítico sobre la realidad de Venezuela.

Mi experiencia con esa universidad fue extraordinaria pero también me molestó que me quisieran imponer ideas que no compartía. Por ejemplo, durante esa época se estaban emitiendo en Venezuela unos bonos estatales denominados “Cero Cupón”. Mis conocimientos adquiridos en Economía me decían que no eran tan buenos como se estaban planteando. Sin embargo, me recuerdo perfectamente (y todavía me indigna) cuando un profesor de Sociales II (Trimestre I de 1992) condicionó el paso de la materia acotándome que debía responder como él quería… Lo hice así (pasé la materia) y aún me molesta el asunto, cometí un error grave. Comencé a cuestionar el sistema de estudio que se estaba implementando en aquella “universidad de la excelencia” y de cómo tenían profesores muy instruidos pero sin educación, un mal que aqueja a la sociedad venezolana (y creo que también a todas las sociedades africanas y latinoamericanas).

En aquella época, aún muy joven y post-adolescente, me molestaba también que las muchachas consideraran las opiniones “complacientes” de otros compañeros de clases. En Venezuela se imponía la frivolidad y el “status quo”. Aún hoy en día sucede lo mismo en esa universidad y quizás en muchas otras universidades de Venezuela. Sin generalizar pero sí admitiendo que en un gran porcentaje sucede, las universitarias jóvenes consideran que la opinión de un muchacho que opina igual al profesor instruido (sin educación) vale más que la opinión discordante (critica) que pueda tener otro compañero al respecto. Y viceversa, los universitarios jóvenes aprecian más a las muchachas que opinan igual al profesor de turno y rechazan a quienes se “diferencian”. Esto condiciona el comportamiento de muchos universitarios quienes se amoldan a lo establecido y no desarrollan su propia identidad.

Creía que estaba equivocado, que era una rebeldía temporal particular y, debo reconocerlo, aún cuando mis notas estaban por encima del promedio general estudiantil, comencé a decepcionarme y mi rendimiento cayó. Mis compañeros y amigos más íntimos percibieron el asunto. Algunos se alejaron, yo también me alejé inconscientemente de muchas personas… Me quedé prácticamente sólo. Las contradicciones afloraban más y más. Me sentía disgustado por la situación aún cuando continué en la… ¿excelencia? Yo tengo mi propia personalidad y nunca acepté la imposición de una hegemonía social cuyos patrones conductuales se basan en el conformismo, la jodedera y el engaño… Me dije: ¡BASTA!

Mis inquietudes hicieron que me aventurara en otros campos de estudio, cursé más materias, volví a ver lo que ya había visto, tuve muchos altibajos, paré… Recomencé… Persistí con firmeza… Finalmente, luego de muchas frustraciones y errores logré graduarme CUM LAUDE en el área de computación, siendo el primero de mi promoción y ofreciendo un discurso como orador de orden en el acto de grado (¡cuando me dieron el título me dieron dos diplomas!), algo que muy pocas personas saben y de lo cual me siento orgulloso.

En toda esa época también me ligué a movimientos de índole comunitario con actividades sociales voluntarias en una asociación vecinal durante casi cinco años seguidos, sin percibir ningún beneficio económico y buscando el bienestar de la comunidad donde residía; fui co-sysop de un BBS (Bulletins Board System) de los arcaicos pero efectivos (sin fines de lucro, como debería proporcionarse un servicio de Internet, gratis, esos sistemas fueron antecesores de los actuales proveedores comerciales de acceso a Internet); estuve  liderando discusiones a todo nivel por foros de Fidonet donde muchas personas me conocieron cibernéticamente; tuve la oportunidad de ser una de las primeras personas en Venezuela que pudo tocar un terminal conectado a una computadora (¡bajo Unix!) que tenía Internet (¡a principios de los noventa, utilizando gopher, telnet, ftp!); fui quizás el instructor más joven de Venezuela (¡tenía menos de 18 años a finales de los ochenta!) dando clases de computación (¡COBOL!) en una reconocida Academia de Caracas, en fin… ¡Hice más cosas en mi vida pero no quiero alargarme mucho con este asunto!

Participé también como “activador cultural” de la Parroquia Leoncio Martínez (Caracas) enmarcado dentro del plan social “Misión Cultura”, siendo co-autor de la Historia Local de la Parroquia explorada a través de la “misión”, también participando como estudiante del programa de Licenciatura en Educación mención Desarrollo Cultural. Incluso fui voluntario adscrito como censor del Patrimonio Histórico Cultural Local del Instituto de Patrimonio Cultural de la Alcaldía Metropolitana… Sin embargo (y aún estoy impresionado), me obligaron a NO continuar por no estar conforme con muchas de las ideas y el manejo de la “misión”. Nunca en mi vida me olvidaré de esta experiencia y de cómo me desatendió la jefatura de la “misión”, a pesar de que cumplí siempre con todos los preceptos y mandados impuestos, siendo yo (junto con otras personas de mi grupo de sistematización) uno de los pocos individuos (¡en toda la misión!) que ya habían entregado varios proyectos, solicitado acreditaciones, teniendo referencias y manteniendo notas EXCELENTES (mi promedio general se mantuvo en 5/5, ni una décima menos, siendo el máximo de toda la “misión”)… Sin embargo, sólo basta corroborarlo, todo se perdió extrañamente, nada aparece en registros… Conste, NUNCA ABANDONÉ el programa de la licenciatura, simplemente no me dejaron continuar saboteándome mi formación con atrasos deliberados, cambios inoportunos y exigencias extraordinarias, no permití que me obligaran convalidar las fechorías que otras personas mantienen en esa “misión” y NUNCA RENUNCIÉ… Llevaré en mi corazón, durante mi existencia (¡y más!) el título universitario que merezco y me negaron, LA HISTORIA Y EL TIEMPO ME DARÁ LA RAZÓN. No guardo rencor y sigo adelante, ¡vamos!

Actualmente (al momento de escribir esta nota autobiográfica) cuento con varios diplomados en computación y administración, también se destacan mis especializaciones en el ámbito de la Publicidad y Mercadeo y otro en Educación Superior. Asimismo agradezco el otorgamiento de los reconocimientos “ad honorem” por mis estudios y algunas de mis labores. Adquirí sólidos conocimientos en organización, ejecución y dirección de planes. Incluso puedo gerenciar las finanzas de toda una empresa ya que tengo la preparación adecuada para hacerlo “no sólo bien” sino EXCELENTE, espero hacerlo algún día.

Y aún cuando tengo conocimientos para dirigir macrocorporaciones (como petroleras, telecoms, bancos, automotriz, etc, etc, etc) e incluso organizaciones grandes pro o no gubernamentales (ministerios, dependencias, institutos autónomos, fundaciones, etc, etc, etc), siempre y cuando me lo propongan (algún día me llegará una propuesta válida, me lo merezco, soy capaz, no tengo prejuicios), actualmente estoy realizando labores que poco o nada me ligan a la informática y sigo con algunos desarrollos personales en sistemas que básicamente luego acomodo para tesis de universitarios que se interesan en algunos de mis proyectos, todo sin fines de lucro, con un gran espíritu solidario y compromiso social, cuestión que reconozco debo evolucionar de alguna forma porque mis ingresos económicos han mermado significativamente y ni siquiera estoy cotizando en el seguro social.

Varias personas me ayudaron… También ayudé a muchas otras personas igual como lo hicieron conmigo. Ninguna de las personas que he ayudado sabe quien soy en plenitud, siempre fui altruista, quizás con este escrito comiencen a darse cuenta de algo… ¡Vaya!

Y también les voy a comentar alguito más: Desde el 2006 (o quizás desde un poquito antes) me prometí a mi mismo no seguir siendo el típico “computista” callado y sometido, crítico más no muy expresivo, decidí cambiar y me dije: “Tengo que dejar aflorar quien soy realmente y no sólo limitarme a participar en foros y listas de Internet en donde sólo te ganas enemigos y te alejas de los amigos”… Esperemos aún cuando me es difícil.

A nivel socioeconómico me considero una persona normal, viviendo dentro del status que puede permitirse alguien perteneciente a la clase media-baja de Venezuela, sin ostentaciones ni privilegios. Soy una persona honesta, no tengo que ocultar nada, a medida de lo posible ofrezco toda la colaboración que pueda a mis amigos y compañeros, todos me estiman y me aprecian, así lo siento. No tengo enemigos aún cuando mi peor enemigo sea la IGNORANCIA que prevalece en mucha gente dizque calificada como “letrados” que apoyan a personas indebidas (esos mal calificados “letrados” no buscan al mejor sino al más manipulable) segregando los seres humanos honestos, capaces e inocentes a roles inferiores, sin poder, algo en lo que me siento aludido como parte afectada negativamente.

Sin embargo, pienso y siento que el cambio está en cada uno de nosotros con la formación de una cultura propia, colectiva y global, profundamente humanista sin dejar de ser realista, con actitud crítica y autocritica aunada a mi personalidad creativa. Por eso quiero compartir este espacio y tiempo para hablar sobre como debe ser un BUEN CIUDADANO, dejando la teoría (“tonterías”) de lado y hablando sobre la VERDAD que se nos manifiesta en la calle, con ética, todo de forma sencilla sin dejar de ser sagaz.

Acompáñame en esta aventura por Internet a través de http://buenciudadano.myblog.it/ y, si Dios quiere, algún día publicaré un libro (¡o varios!) con lo mejor, reconociendo mis errores, siempre tomando en cuenta las opiniones de quien coparticipe en este proyecto mío que se enriquecerá de Ti a medida que vaya creciendo con conciencia critica y reflexiones de Todos, ¡GRACIAS POR APOYARME!

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AQUÍ ESTOY… ¡SOY CIUDADANO!ultima modifica: 2007-09-01T05:00:00+00:00da giuseppe_gino
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2 Commenti

  • Te felicito, te respeto, te comprendo, nunca cambies, de alguna manera yo soy como tu, y como lo he sido en forma memos importante , no he sido castigada con tanta severidad, no obstante, pago y con gusto todo lo que tenga que pagar, con tal de ser lo que soy, al final las cosas buenas no vienen gratis, pero la satisfacción de estar bien conmigo no tiene precio. Abrazos

  • Totalmente de acuerdo con tu visión. Y creo que somos muchos, muchísimos, los que andamos igual que tu. Acepta un cordial abrazo y mi deseo de que todo te vaya bien luego de la lucha…